Hoy más que nunca empieza una era en la que la empatía será crucial para la paz en Colombia. La empatía no es sinónimo de simpatía; no tenemos que estar de acuerdo, ni sentir cariño, ni tener una relación cercana. La empatía es ponernos en los zapatos de los demás y entenderlos desde donde ellos vienen y no desde donde nosotros quisiéramos que vinieran.

A veces como intérpretes nos toca salirnos de nosotros mismos para poder decir cosas que van en contra de nuestras creencias, nos toca asumir personalidades ajenas, decir groserías o cursilerías, atacar o alabar a alguien o hablar de una manera que nunca hablaríamos en nuestra vida cotidiana. Pero eso es como intérpretes: hacemos un trabajo, la empatía es nuestro sello y pase lo que pase el mensaje debe llegar como fue gestado y no como quisiéramos expresarlo.

En la vida real, ser empático es mucho más desafiante. Es un reto inconmensurable ponernos en los zapatos de un guerrillero, un paramilitar, un soldado, un gobernante, un ladrón, un violador o una víctima de cualquiera de los anteriores. El resultado de la empatía en acción es el inicio de la paz: es entender que por más disímiles que seamos podemos tratarnos con respeto y sin violencia. El propósito de la empatía es, aunque sea por un momento, encontrar un lugar común. El propósito de la empatía es poder decirnos a nosotros mismos que hicimos lo mejor que podíamos y que realmente estamos poniéndolo todo de nuestra parte; hasta lo que no consideramos nuestro.

Desde ConEmpathy queremos extenderles una invitación y reiterar nuestro compromiso:

Por más difícil que nos resulte, pongamos la empatía en acción permanente, constante y conscientemente. Seamos empáticos sobre todo  cuando se nos adelanten en la fila, cuando nos hagan daño, cuando no seamos del mismo equipo, cuando se nos atraviese un carro, cuando nos traicionen, cuando llore un niño… No se trata de dejar que nos maltraten o de no ser honestos, siempre hay que velar porque todos hagamos lo correcto, pero con empatía. Si de ahora en adelante intentamos resolver todos nuestros conflictos con empatía, siempre habrá alguien que se esté poniendo en nuestros zapatos también y encontraremos paz interior, en nuestra cotidianidad, en nuestros lugares comunes y le daremos un vuelco a lo que hizo que esta guerra durara más de 50 años.

Somos una empresa colombiana y  somos hijos de la violencia y nuestros hijos serán hijos de la paz. Llevaremos este mensaje de paz y empatía a todos los rincones del mundo a donde lleguen nuestros servicios y les diremos, ya sin lágrimas en los ojos:

“¡Bienvenidos a la nueva Colombia!”

Porque esto apenas comienza.